En
el marco del archipiélago balear, Menorca nos ofrece una particularidad
geológica: como sus islas vecinas, está formada de rocas sedimentarias
y no es de origen volcánica, pero es la única isla que presenta
afloramientos del paleozoico. La mitad norte de la isla es un mosaico de diferentes
eras geológicas, pudiendo encontrar en el limitado territorio todo
un pequeño continente.
Cerca de Fornells afloran los sedimentos más antiguos (del primario)de las Baleares, ásperas colinas de origen Devónico; en Favaritx puede observarse piedra pizarrosa del Carbonífero.
Mucho más tarde, hace "solamente" unos veinte millones de años, se formó la zona sur durante el Terciario (Miocenio Superior)con los depósitos sedimentarios del antiguo fondo marino.
La isla se reparte por tanto en dos zonas muy diferentes: el paisaje el norte, desgastado, accidentado y multicolor y el comparativamente joven y geológicamente uniforme altiplano del sur.


El mundo vegetal se ha adaptado perfectamente, condicionando su ritmo de crecimiento
a las estaciones más frescas.
Otoño, con las primeras precipitaciones, ve como un manto de vegetación cubre la isla; el invierno, suave, muestra un paisaje verde que al colisionar con la primavera se dispara en un festival de amapolas, margaritas, gladiolos y jacintos.
Aunque pequeña, Menorca muestra una multitud de comunidades vegetales: hay densos bosques de pinos o encinas y matorral mediterráneo de acebuches y lentiscos. Hierbas aromáticas como el romero o la famosa camomila isleña (Santolina chamaecyparrissus var. magonis). Incluso en lugares costeros sobreviven plantas singulares como el espinoso socarrell (centaurea sp.)
La
famosa penya de S'Indio caprichosa escultura obrada por el agua y el viento
en rocas de greses y areniscas rojizas del Triásico Inferior. Calcáreas
grises del periodo Triásico medio aparecen con abundancia de
fósiles en las medianías de Monte Toro,también Dolomías
y calcáreas del Jurásico, roca Cretácica etc.
etc.
Las viejas rocas de la parte norte están tan pacientemente erosionadas así como sus cimas tan niveladas por los elementos, agua, sol y viento, que conforman una estampa mediterránea un tanto atípica.