El punto central de la vida social de cualquier término municipal es el momento en que la ciudad o el pueblo celebran sus fiestas patronales, la mayoría de ellas se organizan en la época estival.
Ciutadella,
la antigua capital, rica en tradiciones, abre, año tras año,
la temporada festiva con las Festes de Sant Joan, los días 23 y 24
de Junio. Es fabioler, s'homo des be (campesino ataviado con pieles de cordero,
con los pies descalzos y los brazos desnudos, Sa Qualcada (cabalgata de más
de cien jinetes), los jaleos (el baile con los caballos); todos esto forma
el compendio de tradiciones ancestrales que hacen de estas fiestas un auténtico
sentir de la población, menorquines fieles a sus raíces más
autóctonas.
Las
fiestas populares menorquinas tienen, como en otras partes de la geografía
nacional, un carácter marcadamente local; el papel principal lo juegan
los caballos, de pura y reconocida raza menorquina, animales que son muy apreciados
por los isleños.
En el transcurso de las fiestas se amalgaman muy variadas tradiciones: elementos rurales, caballerescos y ciudadanos junto a un espíritu religioso, que proviene de orígenes paganos, judíos y sobre todo, cristianos.